Cuando empecé a trabajar en salud hormonal femenina jamás imaginé que la menopausia podía ser tan invisibilizada en lo clínico y en lo social. Escucho a diario a mujeres que se sienten cansadas, confundidas, incómodas con su cuerpo y, sobre todo, sin respuestas claras. Eso me motivó a hacer algo distinto: preguntar directamente, de mujer a mujer.
1642 mujeres respondieron a la encuesta que impulsé sobre menopausia y salud hormonal. Sus voces, sus síntomas y sus vivencias hoy se convierten en datos que hablan por todas. Cifras que reflejan dolor, cansancio, dudas, pero también la urgencia de que la ciencia y el sistema de salud escuchen y acompañen esta etapa de la vida.
Lo que más me impactó
- 62% nunca recibió diagnóstico oficial de menopausia. Esto significa que la mayoría transita esta etapa sin nombre ni acompañamiento médico.
- El síntoma más molesto es la grasa abdominal (23%), pero el que más interfiere con la vida diaria es el insomnio y la fatiga. Como muchas respondieron: “sin dormir nada funciona”.
- El 39% quiere aprender más para empezar a ocuparse, pero reconoce que todavía no sabe por dónde. La necesidad de educación es clara.
- El 83% hace actividad física, aunque solo el 72% incluye fuerza, que sabemos es la medicina natural de la menopausia: protege huesos, músculo y metabolismo.

Cómo lo viven ellas
Leer los testimonios fue conmovedor. Mujeres que dicen:
- “Estoy tan cansada que no disfruto de nada”
- “Me quedo en blanco en el trabajo, balbuceo, no encuentro las palabras”
- “Evito el sexo por dolor o vergüenza y me siento culpable”
- “No me reconozco en el espejo”
No son frases sueltas: son realidades que impactan en el trabajo, en la pareja, en la autoestima y en la vida cotidiana.
Hábitos que marcan la diferencia
Encontré patrones que explican por qué muchas se sienten peor:

- Dormir poco y mal, con pantallas hasta tarde (73%).
- Estrés laboral alto (52%).
- Bajo consumo de proteínas y fibras.
- Escasa suplementación de vitamina D y chequeos médicos intermitentes.
Son detalles que se suman y generan un círculo vicioso de insomnio, irritabilidad, dolor e inflamación.
La deuda pendiente
Esta encuesta me confirma lo que veo todos los días en consulta: la evidencia existe, pero no siempre llega a tiempo ni en un lenguaje claro. Sin diagnóstico ni información confiable, muchas mujeres naturalizan el malestar o postergan la consulta. Y eso nos cuesta salud ósea, músculo, bienestar cardiometabólico y equilibrio mental.
¿Por qué escribí Hormonadas?
De todo este recorrido nació mi libro. Hormonadas busca sacar la menopausia del silencio, traducir la ciencia en decisiones cotidianas y devolver a cada mujer la posibilidad de accionar y transformar su salud. No se trata de medicalizar la vida, sino de entender qué nos pasa para poder elegir con claridad.
Mi propósito es que ninguna mujer sienta que está sola o que lo que vive es “normal” y tiene que aguantarse. Tenemos derecho a sentirnos bien, a sostener nuestra energía, nuestra autoestima y nuestro deseo en esta etapa.
Este es solo el comienzo: quiero que esta conversación se instale, que pase de los consultorios y los estudios científicos al día a día de todas nosotras.

